El estigma de las personas con TDAH: vagos, inconstantes o descuidados
- 13 jul 2025
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Las personas con TDAH son a menudo incomprendidas. Si son niños, su propia familia no los entiende y los regañan por su comportamiento que no se parece en nada al de sus otros hermanos que recibieron la misma crianza. También en la escuela, por su “falta de atención” o “exceso de energía”, suelen sufrir rechazo de los compañeros, desde no querer hacer las tareas con ellos hasta hacerles Bullying. Si son adultos, en el trabajo se les tacha de descuidados y vagos.

Ahora bien, el TDAH no debe ser considerado como vagancia o indisciplina.
Lo que no sabe la mayoría de las personas, es que las dificultades que enfrenta una persona con TDAH no son fruto de una elección de querer ser así, sino parte de la condición médica de su cuadro clínico. Es decir, quienes viven el TDAH enfrentan dificultades reales para organizarse, concentrarse seguir instrucciones y terminar tareas. Todo esto puede generar que los otros les perciban como perezosos o desmotivados. Suelen no poder regular impulsos los que también les agrega el mote de torpes o descuidados.
El TDAH es un trastorno del neuro desarrollo. Sus síntomas expresados como dificultad para concentrarse, impulsividad, exceso de movimiento, se pueden observar desde los 3 años. Pero, se advierten más cuando los niños entran a la escuela primaria y enfrentan tareas más complejas que demandan concentrarse y seguir normas más estrictas. En algunos casos, el TDAH no se diagnostica hasta la adolescencia o la edad adulta, especialmente en aquellos individuos con predominio de falta de atención, pero escasa hiperactividad.
El TDAH no tiene cura, pero un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado mejora significativamente la calidad de vida de quienes lo presentan. Los síntomas del TDAH se pueden reducir si el individuo con esta condición neurodivergente recibe ayuda profesional psiquiátrica farmacológica que reduzca su impulsividad, mejore la atención y la concentración, y disminuya la hiperactividad, al afectar con la medicación los niveles de neurotransmisores en el cerebro. También si recibe ayuda psicológica cognitiva conductual que le permita aceptar sus dificultades a implementar diversas estrategias que aborden tanto la parte conductual como la emocional. Estas incluyen: crear rutinas estructuradas, fomentar la actividad física, establecer límites claros, usar herramientas de organización.
Un miembro de la familia que padece TDAH necesita, aún sin decirlo, que los suyos, en lugar de seguir negando el problema que le afecta o cargándolo de culpa como si lo hiciera a propósito, se instruyan en esta patología y colaboren para que le ayuden a incorporar estrategias conductuales y organizativas en el ámbito del hogar.
A su vez, la Escuela debe ofrecer una educación inclusiva que tenga en cuenta las dificultades que tienen estos niños con TDAH para integrarse a un método de aprendizaje tradicional.
Las personas adultas con esta condición, necesitan recibir apoyo y comprensión de sus compañeros de trabajo, valorando los esfuerzos que hace por seguir el ritmo y orden de trabajo, aunque a veces no lo logre, dada las dificultades intrínsecas que tal condición imprime a su manera de ser y hacer las tareas.
Lic. Psic. Walter Torresi Lombardo





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