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La condición autista, no romantizar ni estigmatizar

  • 2 abr
  • 2 min de lectura

La condición autista no debe romantizarse como un "superpoder" ni estigmatizarse como una “tragedia”. Requiere comprensión y apoyos reales para los desafíos de aprendizaje, de integración sensorial y comunicación e interacción social, reconociendo en cada persona con autismo, sus fortalezas únicas como las necesidades de apoyo particulares, sin idealizar ni juzgar, sin edulcorar ni estereotipar.



El autismo es una condición del neurodesarrollo, es decir, una forma en que el cerebro se va estructurando desde la primera infancia, haciéndolo de un modo atípico a lo que con frecuencia ocurre. Esa estructuración atípica influye directamente en cómo la persona con autismo procesa la información, se comunica y se relaciona con el entorno.

La condición autista se denomina espectro porque abarca una amplia gama de características, necesidades y habilidades, a nivel cognitivo, sensorial, comunicacional, no siendo un perfil único. Algunas personas con autismo tienen una habilidad prodigiosa en un área de conocimiento, por ejemplo, en matemáticas o arte o música, mientras otros presentan dificultad de aprendizaje. Hay algunas personas que frente a los estímulos tienen hiper-sensibilidad (sintiendo dolor o ansiedad ante sonidos, luces o texturas) y otras, hipo-sensibilidad (buscando estimulación intensa, afectando la conducta y la adaptación), lo que impacta la regulación emocional. Y, si bien todas manifiestan dificultad para la interacción social y la comprensión emocional (propia y de los demás), algunas tienen un lenguaje fluido, mientras otras presentan escaso o ausente lenguaje que requieren sistemas aumentativos de comunicación.

 

Puntos clave para evitar la romantización y estigmatización:

 

No es un "genio" ni un "incapaz": El espectro autista es amplio y diverso; no todos tienen habilidades prodigiosas (en matemáticas o arte o música) ni todos tienen el mismo nivel de dependencia.

No es un diagnóstico de moda: Romantizar el autismo invisibiliza las dificultades reales de comunicación, regulación emocional y el desgaste de las familias.

Su dificultad para la empatía, no implica frialdad: Las personas autistas sienten profundamente, aunque su forma de procesar y expresar emociones difiera de la norma.

El autismo no tiene una apariencia física: No invalidemos su identidad y experiencias diciéndole: “no pareces autista”, sugiriendo que el autismo solo es válido si se ajusta a estereotipos.

Necesidad de apoyo, no cura: Es una forma de percibir, sentir y aprender sobre el mundo, no una patología que deba "curarse". La persona autista no necesita que la arregles, necesita que la entendamos y respetemos, que creemos entornos con más apoyo y adaptaciones.

Formas diferentes de comunicar: los silencios de las personas con autismo también comunican. Aprender a escuchar más allá de las palabras es clave.

Incluir la neurodiversidad: Implica aceptar cada persona neurodivergente con su particular modo de ser, sentir y aprender, celebrando sus logros sin negar las crisis ni los retos cotidianos.

Su inclusión es un derecho: no es un favor, es un derecho y. a la vez, una oportunidad de aprendizaje para todos.

 

Lic. Psic. Walter Torresi Lombardo

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