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Autismo: una condición de vida

  • 2 abr 2024
  • 2 Min. de lectura

Hay niños y niñas que crecen y se desarrollan con una neurología atípica, se les llama neurodivergentes. Es el caso de las personas autistas. El autismo es una condición de vida diferente, no una enfermedad.





Según la Organización Mundial de la Salud uno de cada 160 niños en el mundo tienen esta condición de vida.


Las personas con autismo suelen tener un desafío en común: Dificultad para socializar.

Ahora bien, esta dificultad se manifiesta de manera diferente en cada persona autista. Al igual que en la población en general, algunas personas autistas serán muy extrovertidas y sociables, mientras que otras son más tímidas y retraídas.

Pueden llevar una vida normal. Pero para ello, los que nos consideramos “normales” debemos aprender sobre esta condición de vida para crear lazos, incluir, desde el respeto por las diversidades.


Algunos desafíos que enfrentan las personas con esta condición de vida:

1.- Dificultad en seguir una conversación si hay mucho ruido ambiente.

Tenemos que saber que podemos estar concentrados escuchando una conversación porque nuestro cerebro oculta automáticamente otros sonidos. A muchas personas autistas les resulta difícil filtrar el ruido de fondo, por lo que puede haber otras cosas que compitan por su atención, como el tráfico, la música u otras personas hablando.

2.- Tendencia a tomar literalmente las palabras dichas.

Las personas autistas en una conversación pueden no reconocer el tono de voz o las expresiones faciales que acompañan el relato, que pueden cambiar el significado de lo que alguien está diciendo. Por eso muchas veces toman las cosas literalmente y no siempre captan el doble sentido, las metáforas o los giros inusuales en una conversación. Las personas autistas necesitan aprender a detectar estas señales, aunque no les resulta fácil.

3.- Cierta dificultad para expresarse oralmente pero no para escribir

Para muchas personas con autismo, hablar requiere de mucha reflexión. Poner pensamientos en un mensaje de texto o un correo electrónico puede ofrecer una forma menos estresante de tener una conversación. Pueden decir las cosas lentamente, tartamudear, hablar con voz monótona, enfatizar partes inusuales de una oración o entrar en gran detalle. Debido a que estos patrones de habla son distintos a los comunes, las personas “normales” a veces se desconectan o malinterpretan lo que dice la persona autista.

4.- Dificultad en la interacción grupal

Las personas autistas tienen dificultad para leer el comportamiento y el lenguaje corporal de los demás, por lo que puede ser que no puedan acertar cuándo es apropiado comenzar, finalizar o unirse a una conversación, tendiendo a quedar aislados o en silencio. Invitarlos a contribuir a una discusión y hacer preguntas directas puede ayudar.

5.- Expresar emociones

A veces las personas autistas sienten cosas especialmente fuertes y pueden tener dificultades para encontrar las palabras que expresen lo que sienten. Las imágenes y las preguntas claras pueden ayudar a que puedan contar lo que están sintiendo.

 


Algunas personas con autismo pueden llegar a ser muy buenas para imitar habilidades sociales comunes. Pero, aunque parezcan socializar felizmente, a menudo es un trabajo increíblemente difícil. Es importante tenerlo en cuenta, y hacer el esfuerzo por entender su condición y lo que esté de nuestra parte para facilitarles su inclusión social.

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